15 Nov

La experiencia no termina aquí

Jornada para compartir con las personas que han realizado la experiencia de voluntariado internacional este verano.

La casa salesiana de Martí-Codolar acogió a finales de octubre la revisión de la experiencia de voluntariado internacional. Este año había cuatro destinos de voluntariado: en Ceuta donde la Neus, Joan y Andrea realizaron un campo de trabajo de 15 días; en Cuba, donde Estela, Carlos y Paula estuvieron un mes y medio, en La Habana y en Santiago de Cuba; en Perú, concretamente en Ayaviri, donde viajaron Laura y Toni durante un mes; y finalmente en Sierra Leona, en la comunidad de Lungi donde Mar y Alberto todavía están, ya que se trata de un voluntariado de larga duración (un año).

Cuando se realiza una experiencia de voluntariado internacional, se viaja con la maleta llena de objetos que puedes necesitar durante la estancia, y con la mente abierta a descubrir una realidad diferente. El grupo de voluntarios y voluntarias se fueron también con una mochila donde pusieron los aprendizajes vividos durante la formación y dejaron un espacio para la sorpresa, para nuevos conocimientos y para el propio disfrute de la experiencia.

En la jornada de revisión con la Comisión de Voluntariado de VOLS transmitieron la alegría de los buenos momentos vividos, la indignación de saber que hay personas que lo están pasando mal y que no se hace lo suficiente por ellas, los aprendizajes de otros estilos de vida, la satisfacción de haber conocido a personas nuevas muy interesantes, la vivencia de haber compartido valores y miradas hacia la propia manera de vivir, la lucha por defender aún más los derechos humanos, la necesidad de explicar lo que está pasando en otros lugares del mundo, y las ganas de que la experiencia no acabe.

En un segundo momento, después de explicar los proyectos y compartir la experiencia, se situaron aquí y ahora: reflexionaron sobre cómo se puede transformar todo lo aprendido en acciones de nuestro día a día, y sobre qué tipo de estilo de vida queremos llevar.

Durante los meses de formación se trabajó el hecho de que el voluntariado internacional es sólo una parte de un proyecto personal de compromiso con los demás y con el mundo. En esta jornada de revisión quedó patente la trayectoria personal que había hecho cada uno de los voluntarios y voluntarias y su compromiso para hacer de este mundo un lugar mejor para todos.

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